Eutanasia 2
En Oregon, Estados Unidos, se ha logrado crear lo que algunos han llamado “la burocracia de la muerte”, debido a que por medio de un número de trámites legales y procedimientos médicos es posible acceder a lo que yo creo debería ser un derecho con el que cuente todo el mundo: elegir morir dignamente. Parte de los requerimientos para una eutanasia legal es ser nativo del estado, contar con facultades mentales plenas y padecer una enfermedad terminal.
Uno de los más grandes y poderosos detractores de la eutanasia es la iglesia católica, en repetidas ocasiones ha mostrado su desprecio a esta práctica y ha llegado al grado de excomulgar a aquellos que ayuden a morir a quienes tuvieron un destino tan desafortunado.
Para el Vaticano, el que recurre a la eutanasia no es más que un suicida y le trata como tal, condenándole al infierno y en los casos más extremos negando a ofrecer la extremaunción y misas de cuerpo presente a quienes han sido excomulgados por la iglesia.
Este es el miedo más frecuente en quienes han vislumbrado la eutanasia como una opción para terminar su dolor. Dante Alighieri describe en su Divina Comedia que en el séptimo circulo de Malebolge, hay 3 secciones, siendo la segunda de estas un bosque sin follaje que sirve de hogar a las arpías. Estos animales de la mitología griega se encargan de romper eternamente las ramas de los árboles en lo que se convirtieron los suicidas.
Ya sea por miedo a un castigo divino o por tener esperanzas de que se encuentre una cura a su condición, muchos enfermos terminales no optan por la eutanasia, volviendo indirectamente su convicción personal en uno de los argumentos más fuertes de los detractores de la misma. Me parece importante mencionarlo ya que se puede cometer el error de generalizar que toda persona en este estado autorizaría esta práctica.
Mi opinión en este asunto ya debe estar por demás clara, la eutanasia es una decisión a la que cualquiera debería tener derecho. En un nivel personal, si mi condición fuera la misma de Schiavo, no me gustaría permanecer tanto tiempo obligado a vivir cuando es evidente que ya no puedo sobrevivir por mi mismo. (Esperemos que nunca suceda, pero si llego a estar en una situación similar a la de Schiavo, quiero que este documento brinde una clara idea de mis deseos.) .
Hablando hipotéticamente, asumiendo que en un futuro voy a ser diagnosticado con una enfermedad terminal, cuyo fin sea dejarme en estado vegetativo o cuyo dolor no pueda ser controlado por los analgésicos actuales, supongo que pediría vivir hasta mis últimos momentos de manera consciente. Tal vez suene ilógico y contradictorio al haberme expresado a favor de esta práctica, pero no debemos de perder de vista el hecho de que es muy distinto pedir la eutanasia como un derecho universal a practicarla, como también es muy distinto que uno elija ese camino a que decidan por uno. Mi motivación principal es mi familia, ya sea que siga soltero y sin hijos o que ya tenga una descendencia, me gustaría vivir mis últimos momentos rodeado de aquellos a quien amo, ver crecer hasta donde el tiempo me permita a mis hijos, cerciorarme de que saben y aceptan que lo que me va a suceder es inminente, asegurándome de que no sufrirán en el momento en que yo me vaya.
La opinión de mi familia es hasta este momento muy similar a la mía, estando a favor de la eutanasia siempre y cuando se diagnostique repetidamente que no hay esperanzas de mejora y que no se puede llegar a vivir de manera natural y/o en pleno uso de las facultades mentales. Digo hasta este momento porque la dificultad de opinar acerca del tema es que no hemos estado expuestos de manera directa, puede que su opinión cambie si sufriera alguno de nosotros una enfermedad terminal.
Finalizando, es grande la polémica que rodea este tema, son muy fuertes y convincentes los argumentos de ambas partes y es difícil opinar sobre un tema que toca tantas fibras sensibles si uno no lo ha vivido en carne propia, sin importar la información que se posea sobre el tema.



3 Comments:
Perfecto Pancho, yo me encargo de desconectar el tubo alimenticio y darte un buen Irish Car Bomb. Realmente me interesó este post que hiciste y acuerdo en que deberíamos tener la posibilidad de decidir que hacer en nuestra vida. Si bien se habla de que las naciones desean liberar al mundo y fomentar los derechos de las personas, como que se contradicen con las restricciones.
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Anónimo, at 12:34 p.m.
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O, at 4:50 p.m.
Independientemente de lo que digan las leyes o la Iglesia, cada persona es dueña de sí misma y tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida.
No entiendo aún que hay de malo en desear la muerte, si finalmente es parte de la vida. Si muchas veces vivir como viven ciertas personas es peor que morir.
Mi abuela materna tuvo un accidente vascular cerebral y estuvo un año en cama sin poder moverse, sin poder hablar, con la espalda cubierta de llagas. Mi abuela paterna murió de cáncer en el estómago y durante tres meses sufrió demasiado. Mi mamá y mis tías aún sienten culpa por no poder haber hecho algo para que mis abuelas estuvieran mejor. No había nada que hacer pero ninguno de nosotros disfrutó viéndolas consumirse en vida.
Mi papá tiene cáncer en las vías biliares internas desde hace cinco meses y lo hemos visto sufrir tanto que no seríamos tan inconscientes de obligarlo a vivir si él ya no quiere o ya no puede.
Definitivamente no creo que haya razones para continuar con una vida que ya no es agradable.
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Anónimo, at 4:51 p.m.
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