Eutanasia 1
Eutanasia: ¿Muerte digna o decidan por mi cuerpo?
El tema de la eutanasia cobró fuerza a principios del año pasado debido al caso de Terri Schiavo, una joven de Estados Unidos que después de someterse a un tratamiento de fertilidad, sufrió un paro cardiaco en 1990 que la llevó a permanecer en un Estado Vegetativo Persistente (PVS por sus siglas en inglés), permaneciendo en ese estado hasta el día de su muerte, el 31 de marzo de 2005.
Toco este tema porque es el caso de eutanasia que más recientemente ha visto la luz pública y contiene los elementos necesarios para crear una fuerte división en las opiniones de quienes opinen el tema. Michael Schiavo, el esposo, después de los primeros 4 años del coma de Terri, indicó que no veía esperanzas para la recuperación de su mujer y que ella no hubiera querido permanecer viva en esas condiciones. Inmediatamente los padres de Terri protestaron, propiciando una batalla legal que duraría hasta los últimos momentos de la vida de Schiavo.
Más allá de los términos legales involucrados en este caso, es importante resaltar que ambas partes mostraron argumentos muy convincentes para su causa. Michael se apegó a los diagnósticos médicos, que indicaban repetida y consistentemente que no había esperanzas para la recuperación de Terri y solicitó que fuera removido el tubo alimenticio que la mantenía con vida, mientras que los padres desconocieron los primeros exámenes médicos, y después de que los nuevos diagnósticos se confirmaran el estado de su hija, optaron por argumentar humanidad, tocando las fibras sensibles de todos los que estuvimos expuestos al tema.
El doctor Jay Wolfson fue elegido por las cortes estadounidenses para vigilar durante un mes el estado medico de Terri. El reporte del Dr. (que fue entregado directamente al entonces gobernador de Florida, Jeb Bush) demostró una vez más que la condición médica de Schiavo era de PVS, que no mostraría recuperación alguna y que era el deseo ferviente de los padres mantener con vida a su hija incluso teniendo que amputar las extremidades de su hija.
Después de 15 años de controversia y 3 remociones del tubo alimenticio que la mantenía viva, Theresa Marie Schiavo Schindler dio su último aliento el 31 de marzo de 2005. La autopsia detectó que el 70 por ciento de las células corticales (vitales para el funcionamiento de la corteza cerebral) estaban completamente dañadas, y que su cerebro tenía una masa de 615 gramos, la mitad de el peso esperado para una mujer de su edad, estatura y peso.
El otro tipo de eutanasia que existe es la llamada muerte asistida, que consiste en que el paciente, en perfecto uso de sus facultades mentales y bajo el diagnóstico de una enfermedad terminal o que cuyo progreso lo dejará en un estado vegetativo persistente pide a un médico que lo ayude a morir de una manera digna y sin dolor.
En la mayor parte del mundo es considerada una práctica ilegal y aquellos que ayuden a su consumación serán juzgados por homicidio, sin importar el número o prestigio de los diagnósticos que certifiquen la condición médica del occiso como incurable por los tratamientos médicos disponibles en la época del deceso.



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