La película mezcla una historia ficticia, entrevistas y animación por computadora para proyectar una perspectiva del universo físico y la existencia humana dentro de él, representando científicamente el viejo adagio de “Tú formas tu propia realidad” al mencionar aspectos relacionados con la Física Cuántica y la Neurobiología.
En la historia ficticia vemos el andar de Amanda, una fotógrafa sorda a través de experiencias que la hacen cuestionarse acerca de la realidad de lo real mientras nos guían un grupo de personas que discuten la raíz y el significado de lo que Amanda vive.
La película pretende ganar credibilidad al incorporar temas científicos de alto nivel para que el espectador sienta que lo que se le presenta es la verdad engañando a los críticos cinematográficos, pasando este filme por un documental más.
En lo personal, muchos de los datos que presenta “What the bleep do we know” no concordaban con los que yo conocía, pero decidí dar el beneficio de la duda y no emitir un juicio a priori. Afortunadamente, no sólo los críticos cinematográficos vieron la película, sino también expertos en los campos que maneja el documental.
Recopilando información en cuanto a los puntos más fuertes del documental encontré críticas que no sólo ponían en tela de juicio los argumentos del filme, sino que los vuelven completamente erróneos, volviendo obtuso e incoherente en términos científicos el mensaje que intenta proyectar.
Vayamos por partes:
La película dice que el 90% del cuerpo humano está compuesto por agua, siendo en realidad que en la edad adulta hay 60% de agua en hombres y 55% en mujeres.
Nos dicen que las células al ser sobreestimuladas por neurotransmisores “heredan” al dividirse una resistencia a algún neurotransmisor por un proceso llamado “Down-Regulation” (lo siento, no leí los subtítulos y no supe cómo fue llamado en español.), disminuyendo la cantidad de receptores para ese neurotransmisor, provocando problemas de salud crónicos ya que se transmite en la división celular. Hasta el momento esto es cierto, y como ejemplo podemos poner la disminución en la sensibilidad de las células de un diabético tipo 2 a la insulina. Sin embargo, el enfoque de la película es hacia el pensamiento, los sentimientos y cómo son afectados por los distintos neurotransmisores, afirmando que una persona puede adquirir tendencias hacia cierta emoción al sentirla continuamente, lo cual es falso, ya que las neuronas son las que sirven como células diana a la mayor parte de los neurotransmisores que involucran sentimientos, y estas células no se duplican como otras lo hacen, por ende haciendo que esta afirmación raye en lo falaz.
En cierto momento de la película, nos presentan una historia en donde nos dicen que los nativos que vieron llegar a Cristóbal Colón no pudieron ver sus carabelas en el océano porque su cerebro no estaba acostumbrado a ver algo tan nuevo. Esto es falso, puesto que de ser cierto, no podríamos experimentar ninguna nueva sensación sino hasta estar expuestos a esta repetidamente. (Si fuera la primera vez que vemos un balón de basketball nuestra mirada mágicamente atravesaría la pelota, y podríamos observar lo que hay detrás de ella.)
Doctores en Física Cuántica que vieron la película y no tenían que ver con el panel de expertos en la cinta han explicado que la evidencia que nos presentan los científicos de la cinta es el resultado de experimentos conducidos de manera impropia, lo que hace dudar de la veracidad de los mismos.
Nos presentan que debido al Estudio de Meditación Trascendental en el que 4000 personas se concentraron en un objetivo en común durante Junio y Julio de 1993, el índice de homicidios en Washington D. C. disminuyó dramáticamente, pero la realidad es esta: El año 1993 fue 30% más alto que el promedio en el periodo comprendido entre los años 1988 y 1992, y aunque a la mitad del EMT hubo una disminución, esta fue tan pequeña que el índice de homicidios seguía siendo entre 10 y 15% mayor en esa determinada época del año, por lo que en realidad no hubo una disminución, pues no tenemos evidencia plausible de que este haya podido cambiar de no haberse llevado a cabo este intento (o como quien dice, el hubiera no existe...)
El Profesor David Albert se quejó de que los productores de la película utilizaron edición selectiva para aparentar que apoya nociones científicas con las que difiere completamente, lo que nos hace preguntarnos si su caso es único.
En la película, se afirma que etiquetas con un mensaje específico pegadas en un contenedor con agua tiene el poder de transformarla en formas cristalinas hermosas. En la escena del subterráneo vemos el trabajo del Dr. Masaru Emoto en una exposición que nos presenta fotografías de muestras de agua tomadas con el microscopio antes y después de ser expuestas a “eventos no físicos de estímulos mentales”, provocando esta transformación. En la película el narrador convenientemente omite el decir que las fotografías del después son tomadas tras congelar la muestra, afectando radicalmente la impresión que deja en el espectador, además que la metodología que empleó Emoto en su estudio no es apta para un estudio de esta envergadura por la falta de un estudio Doble Ciego. James Randi públicamente le ha ofrecido un millón de dólares si el Dr. Emoto puede confirmar sus resultados bajo esta metodología. Hasta el momento el Dr. Emoto no ha tomado el reto.
En cierto momento, una señora nos dice que ya hay “imanes de antigravedad”. Completamente falso
Nos hablan de las ondas de la probabilidad y la posibilidad de que un objeto se encuentre en 2 lugares a la vez, lo cual sólo aplica para particulas subatómicas, ya que por sus dimensiones las ondas están lo suficientemente amplias para que esto suceda, mientras que para un objeto mayor estas son exponencialmente más concentradas así que para que esto sucediera con un objeto “grande” como por ejemplo una pelota de tenis, tendríamos que verla más tiempo que la edad actual del universo (15,000,000,000 años) para que tuviese una oportunidad de mostrar algún comportamiento de esta naturaleza.
Ligado con el punto anterior, la pregunta de “¿a dónde se van?” (Hablando de lo que les sucede a las partículas subatomicas que parecen aparecer y desaparecer por arte de magia.) tiene como respuesta “vuelven a ser energía” De eso se trata E=mc2. En el “vacío” del espacio, pares de particulas/ antipartículas subatómicas son constantemente creadas por fluctuaciones azarosas de energía, pero estas existen con energía prestada que pronto tendrán que pagar al aniquilarse con su pareja. En el documental esta cuestión es erróneamente contestada con que se van a universos paralelos.
(Quisiera poder mandarle una carta a este supuesto físico cuántico...)
Concluyendo, no me gustó el documental. No lo había visto pero había oído buenas cosas y fue una terrible decepción. Los datos que maneja son inexactos y obviamente manipulados para que encajen en los propósitos de los creadores. Dejo fuera de la crítica la información que encontré en cuanto al financiamiento de la obra enfocándome en lo que a mi parecer es importante en cuanto a la credibilidad. Este documental no debería presentarse como una realidad científica sino como una ficticia e irresponsable mal interpretación de términos científicos, médicos e históricos, cuyo fin es proyectar un mensaje “New Age” de superación personal (Sin mencionar el culto a Ramtha).